jueves, 19 de abril de 2007

Compañera de viaje

Siguiendo mis propios consejos acerca de la adquisición de una computadora, me decidí a comprar una lap-top, ya que determiné que mis necesidades serían cubiertas con ella. Arduo trabajo el que me esperaba; decidirse a invertir la no poca cantidad de dinero que cuestan es difícil. Me he definido a mi mismo como un comprador del tipo técnico (esos a los que nos gusta que nos den detalles técnicos y diferencias entre modelos), por lo que me hice de una lista donde se incluyen características disponibles y precios (fue fácil porque me dedico a vender esos equipos). En mi caso, es más fácil ayudar a los clientes a decidirse por un modelo, pero como ésta era personal, comprenderán que resulta muy difícil. Comienza la comparativa: cuánto de pantalla, cuánto de Ram, cuánto de disco duro, cuánta velocidad en el procesador. Terminé con una preselección de cerca de 20 máquinas en 4 marcas diferentes por un precio relativamente cercano, diferenciado por unos 2 mil pesos. Todas me gustaban, todas tenían ventajas, también desventajas. ¿Qué hacer? Pues con esa preselección comenzar a descartar. Mis necesidades se centran a hoja de cálculo, internet, procesador de palabras, sincronizar mi celular, básicamente. Con base en esto, podemos definir que necesito una portátil de gama baja, con lo mínimo de velocidad de procesador, relativamente poca Ram, un disco duro de media capacidad y algo muy importante: larga autonomía de la batería.
La lista de 20 no ayudaba en mucho, aunque el factor económico era también determinante, ya que no compraría algo con sobrada potencia que jamás usaría. Descarté todas las que se salían demasiado de lo que quería gastar, por lo que mi lista se redujo a 14; aún eran bastantes. La pantalla para mi gusto debe ser pequeña, unas 12 pulgadas es suficiente, también proporciona dos ventajas adicionales: se reduce el peso y el consumo de batería, lo que da más autonomía; todo esto se traduce en un costo de compra mayor, casi todas estaban sobre los 18 mil pesos, cantidad que no estaba dispuesto a gastar. Pantalla de 17 o 15.4 pulgadas: no quiero un cine rodante y para ver películas ya tengo una TV, así que me decidí por una de 14.1 pulgadas.
Tenía que cuidar algo muy importante: que no se quedara obsoleta pronto por comprar un modelo descontinuado. Estuve escogiendo el bus de datos de la memoria (supongamos que el numerito determina la cantidad de carreteras para llegar a algún lugar) entre más tenga, mejor. Había unas que tenían bus de 400 Mhz, otras de 533 y algunas mas de 667; ésta última era la que más me llamaba la atención por obvias razones, pero la mayoría de la lista rondaba por el bus 533, así que marqué todas ellas junto con las de 667, la pantalla de 14.1 y el precio “convincente”.El resultado no se hizo esperar, 8 máquinas en 3 marcas diferentes a saber: Toshiba, Hp-Compaq y Acer.
Toshiba ya la conocía de una portátil que había comprado hace 6 años y que me había salido muy buena, jamás dio problemas.
Con Hp-Compaq tenía mis reservas, ya que la recién adquirida marca Compaq era conocida por sus máquinas latosas y malitas. Caso contrario de Hp que tiene fama de producir artículos de calidad.
Acer… La armadora mexicana… Hace años había comprado una de escritorio y me había salido malísima, a los primeros meses comenzó a dar problemas. En un año definitivamente ya no servía.
Estaba otra vez atorado entre una conocida que estaba cara, la segunda que me daba un poco de desconfianza y la tercera de la cual no quería saber nada, pero el precio era bastante atractivo.
¿Qué hacer? Apareció una luz en el camino. La autonomía.
Normalmente, las portátiles tienen un funcionamiento sin cables que no rebasa la hora y media, ya que tienen una batería de 4 celdas. ¿Qué alcanzas a teclear con ese tiempo? Este artículo no. La musa de la inspiración no anda por ahí sin hacer nada, está bastante ocupada.
Las Toshiba de mi lista fueron descartadas inmediatamente. Algunas Hp tampoco aguantaron y, para mi sorpresa, todas las Acer se quedaron. Tenían baterías de 6 celdas. Cuatro eran las finalistas.
Dos Hp-Compaq, una procesador AMD Sempron, otra con Intel y dos Acer con Intel. El Sempron, según comparativas que he leído trae dos problemas a saber: se sobrecalienta y es tragón de energía, así que fue descartado.
Quedaban 3 solamente pero les tenía desconfianza. Le pregunté a mi proveedor si había tenido algún problema con Acer, dijo que ninguno, además de que si adquiría alguna portátil de esa marca, contaría con un seguro contra robo por un año gratis y su promesa personal de que al menor problema me la cambiaría por una nueva sin hacer preguntas. La elección estaba hecha, ya tenía nueva compañera.

1 comentario:

Lic. Mario Alberto Peña Padilla dijo...

ya escribe con tu cuate el del diario a ver si te caen algunos chayotes